Cuando ahorras, ¿realmente ahorras? ¿o es tan solo una ilusión?

¿Alguna vez te has puesto a pensar que las ofertas, promociones y descuentos están creadas justamente para hacernos gastar más?

Sí, más, no menos. Y de hecho está comprobado que así lo hacemos, gastamos más, por eso siguen existiendo los descuentos y promociones, el 2×1 el 3×2 el segundo a mitad de precio, los puntos que se convierten en regalos o en descuentos, las super ofertas, los black fridays, los “sin IVA”, y tantos más que vemos día a día.

Compramos cosas que si no estuvieran de oferta tal vez no hubiéramos comprado o gastamos más dinero del que pensábamos gastar pero aún así, salimos de la tienda con una sonrisa de oreja a oreja con esa sensación de ser el más listo del mundo y de haber hecho la compra del siglo. Y luego vamos y se lo contamos a todos nuestros amigos para que también aprecien lo magníficos que somos ahorrando dinero,  y ellos (si no han podido aprovechar la oferta) nos miran hasta con carita de envidia, seguramente pensando, ¡ohh no, y yo me la he perdido!

Está todo en tu cabeza

Cuanto más aprendo de finanzas personales más me doy cuenta que poco tienen que ver con los números y mucho con los pensamientos. Todo, absolutamente todo depende de cómo se mire y del significado que uno le ponga, y este es un ejemplo perfecto, gastas más pero te sientes contento porque “has ahorrado” Si lo piensas en frío suena ilógico, y de hecho lo es, pero nuestra cabecita trabaja para pintarlo de rosa y de pronto deja de ser ilógico y pasa a convertirse en algo maravilloso y hasta “inteligente”

Lo que suele pasar es que eso que nos hemos ahorrado, como “viene de arriba”, porque es “gratis”, entonces ¡qué mejor que gastarselo en algún gustito! (léase: despilfarrarlo)

Una historia de ahorro

Hace unos meses mi ordenador falleció (que en paz descanse), entonces salí a la busqueda de un portatil para reemplazarlo. Mi presupuesto era de 800€ y estuve unos cuantos días investigando y comparando precios y modelos teniendo en cuenta las características que necesitaba. El día que finalmente fui a la tienda a comprarlo justamente ese modelo no lo tenían, así que desilusionada salí resignada de la tienda y ya que estaba cerca entré al Carrefour a comprar algo para cenar, (y chocolate a modo de premio consuelo) y casualidad o causalidad, me encuentro con una promoción de “precios sin IVA” solo para los productos de informática.

El portátil que yo quería, y estaba dentro de mi presupuesto, no lo tenían, pero había otros mejores que en teoría se salían de mi presupuesto pero como me devolvían el IVA en realidad seguían dentro. Al final no me fuí a casa con un chocolate sino con un portatil, mejor del que tenía en mente y más barato ya que me costó 900€ pero me devolvieron un cheque de 156€ para gastar en el hipermercado.

Estaba contentísima, contandole a todo el mundo la super oferta que había conseguido. Pero al cabo de un par de días, no sé cómo ni cuándo exactamente, ese cheque que me habían dado se convirtió (en mi cabeza) en “dinero gratis” porque eso era lo que me había ahorrado. Y empecé a pensar en qué podíamos comprar con él, incluso agregando un poquito más, tal vez podríamos comprar una cámara de fotos, o una tostadora, unas sartenes y un par de cosas para la cocina que ya estaría bien ir renovando… o cambiar el móvil que ya pronto le toca también…

Hasta que me di cuenta de que me estaba olvidando de un pequeño detalle. Mi presupuesto para el portatil era de 800€ y solo me gasté 900€ porque me devolvían el IVA y si me lo gastaba en cosas que realmente no necesitaba en realidad no hubiera ahorrado nada, al contrario, hubiera gastado 100€ más (o más) en cosas que realmente no eran necesarias en ese momento. Entonces usamos el cheque para comprar las cosas que generalmente compramos en Carrefour.

Al mes siguiente cuando armé el presupuesto puse un poco más de dinero en los sobres de comida, limpieza y perfumería y aprovechamos para hacer un pequeño stock de las cosas que compramos habitualmente allí, como aceite de oliva, algunas conservas y harinas, shampoo, jabón y suavizante para la ropa, etc.  Y el dinero de esos sobres en vez de usarlo para pagar la compra lo usé para reponer esos 100€ que había sacado de más, del sobre de “electrónica” y los otros 56€ fueron a parar al sobre de ahorros.

Eso sí que es un ahorro en toda regla, no solo tenemos 56€ más ahorrados, sino que tengo un portatil mejor del que tenía en mente. Y sí que se siente bien, con el bonus extra de disfrutar de la cara de la cajera, cuando después de pasar un carro lleno le pago con un papelito y unas monedas. Se le salían los ojos de la cara, y me dice, ¡esta sí que es una buena compra!

Y sí, sí que lo fue.

Crea tu plan

Cuando tienes un plan estas cosas resultan más fáciles de ver. Es importante que organices tu dinero y le digas a cada billete a dónde tiene que ir, de esta manera no solo ahorrarás dinero evitando gastar en cosas innecesarias sino que también podrás sacarle el jugo a todas esas ofertas y promociones que te encuentres por ahí.

Si no sabes ni por dónde empezar a organizar tu dinero te recomiendo que leas mi libro Finanzas personales en prácticos sobrecitos donde aprenderas a armar tu propio plan, el que funcione para ti.

Si tienes alguna historia de super ahorro o, super “ilusión de ahorro” compártela en los comentarios y ten siempre presente que si no es algo que ya te ibas a comprar, si te lo compras solo porque está de oferta, aunque lo pagues menos, no estás ahorrando.

¡Éxitos!

Alita

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