¿Conoces el efecto calesita?

Probablemente sea la primera vez que escuches hablar sobre el efecto calesita, a menos que ya hayas leído “Finanzas personales en prácticos sobrecitos”.

Este término lo he creado para graficar uno de los principales problemas que muchos nos encontramos cuando empezamos a gestionar nuestras finanzas.

A mí me ha pasado y he tardado años en descubrirlo, por eso hoy quiero compartirlo contigo y espero que te ayude a conseguir tu bienestar financiero.

 

¿Cómo funciona?

Fácil, como una calesita (puede que tú le llames carrusel, o tío vivo).

De esas que hay en los parques de los niños, pero no las que tienen caballos, musiquita y giran solas. Las que solo tienen asientos y funcionan gracias a la fuerza bruta del que la empuja.

Hacer funcionar una de estas calesitas no es tarea fácil, sobre todo si hay más niños sentados en ella. Requiere un esfuerzo inicial, pero una vez que ya está girando, va sola, y solo basta un empujoncito cada tanto para que no pierda velocidad.

Algo aún más difícil que hacerla girar, es hacerla cambiar de dirección cuando ya está girando.

Necesitas el doble de esfuerzo. Primero para ir frenándola hasta hacerla detener por completo y luego para empujarla en la dirección contraria y hacer que empiece a girar otra vez.

Aunque es doblemente difícil, es lo más divertido del juego. El esfuerzo, el reto y la satisfacción del logro nos da un chute de felicidad instantánea.

 

¿y cómo se aplica el efecto calesita a las finanzas?

 

Las finanzas personales rara vez son estáticas, siempre se mueven en alguna dirección, o mejoran o empeoran, pero están en constante movimiento.

Un día decides pedir un préstamo para comprar un coche, otro día una hipoteca para tu primera vivienda, luego te sacas la tarjeta de una tienda para comprar los muebles a plazos, mientras tu vida sigue su curso, con sus gastos, sus vacaciones, y necesidades cotidianas.

Después te surge un imprevisto, o sale una oferta irresistible de algo que necesitas y tienes que tirar de las tarjetas de crédito porque con las obligaciones que tienes y cómo están los sueldos hoy en día, no te puedes dar el lujo de ahorrar.

Esto crea más deudas, más intereses por pagar, más presión y estrés, y seguimos girando y girando sin parar en este círculo vicioso, y tan solo pensar que la calesita podría también llegar a girar hacia el otro lado nos puede parecer algo imposible.

Algo totalmente irreal o que solo es posible para otras personas, esos que tuvieron la suerte de subirse a una calesita que ya estaba girando en el sentido correcto.

A veces, aunque sepas que la misma calesita en la que estás subido puede girar hacia el otro lado, resulta muy difícil encontrar la forma de hacer que cambie de dirección.

 

¿Cuál es la fórmula mágica?

Justamente ese es el problema.

Intentamos descubrir cuál es la fórmula mágica, esa que puede hacer que nuestra calesita gire hacia el otro ladoefecto calesita raitit instantáneamente.

Pero no hay fórmulas mágicas. Solo tenemos que poner un pie en el suelo, ir frenando de a poco y cuando se haya detenido por completo, debemos empezar a empujar hacia el otro lado.

Esto conlleva un doble esfuerzo inicial. Esfuerzo que no todos están dispuestos a hacer.

Si toda tu vida viviste endeudado, es muy difícil que puedas salir de deudas sin hacer absolutamente ningún esfuerzo, sin siquiera poner el pie en el suelo, sin hacer ningún ajuste, sin dedicarle ni tiempo ni ganas ni darle importancia.

Buscando la fórmula mágica se te pasa la vida, y cuando te das cuenta de esto, y decides poner el piecito en el suelo y hacer algo por revertir la situación es cuando empieza la diversión.

 

 

Efecto calesita en números

Veamos un ejemplo práctico.

Supongamos que cada año te haces un viajecito en las vacaciones de verano y te gastas X cantidad de dinero.  Para el ejemplo vamos a poner unos €2.000.-

Aunque los números en la vida real no sean tan redondos y probablemente no gastes exactamente lo mismo cada año, el ejemplo te servirá para entender cómo funciona el efecto calesita.

Caso A

Como llegamos siempre justos a fin de mes, no tenemos dinero ahorrado para las vacaciones y la paga extra (si la tenemos) la hemos usado para pagar deudas.

Cada año al irnos de vacaciones usamos la tarjeta, pagamos pasajes, estadía, comidas, excursiones y todos los gastos a crédito.

Si fraccionamos el pago en 12 meses, a un 2% anual, tendríamos que hacer un aporte mensual de €190.-  para saldar la deuda.

Al final del año habremos pagado los €2.000.- que disfrutamos en las vacaciones, más €268,19 que pagamos de intereses y nos quedarían unos €11,81 para ahorrar.

Cada año se repite la situación y nuestra calesita gira y gira siempre hacia el mismo lado.

 

 

 

 

Caso B

Ahora veamos que pasaría si, en vez de hacer aportes de €190.- hiciéramos un esfuerzo, recortáramos un poco de aquí y otro poco de allá y juntáramos €50.- más. Aportando así un total de €240.- al mes.

Al final del primer año, habremos pagado los € 2.000.- que disfrutamos, solo un poquito menos de intereses (€210,06) y tendremos ahorrados €669,94

Esta es la parte que más desmotiva.  A menos que tengas las cosas claras y puedas ver hacia dónde vas. 

Si solo analizamos este año en comparación con el ejemplo anterior, hasta se podría decir que en el caso A estábamos mucho mejor.

Aunque pagáramos un poco más de intereses, tampoco hay tanta diferencia, además en este caso tenemos menos dinero disponible para gastar cada mes y para colmo, con el dinero que ahorramos no nos alcanza ni para ir de aquí a la esquina.

Pero fíjate que pasaría el siguiente año si siguiéramos haciendo lo mismo.

 

Aunque no nos alcance para mucho lo que hemos ahorrado, al menos podremos pagar parte de las vacaciones con los ahorros, lo que hará que la deuda de ese año no sea de €2.000.- como solía ser, sino de €1.3330,06 (€2.000 – €669,94).

Seguimos aportando €240.- cada mes, y al final del segundo año ya empieza a verse mejor la cosa.

Solo habríamos pagado €93,85 de intereses y tendríamos ahorrados €1.456,09 para nuestras próximas vacaciones.

Ya se empieza a ver una tenue luz al final del camino…

 

 

 

 Seguimos con nuestro esfuerzo, aportando €240.- cada mes y pronto tenemos la deuda pagada.

Al final del año solo habremos pagado €17,17 de intereses y tendríamos ahorrados €2.318,92

No solo tendremos dinero suficiente para nuestras vacaciones, sino que tendremos €318,92 extra para invertir y hacer que la calesita empiece a girar hacia el otro lado.

Pasado este período de ajustes, incluso si volviéramos a reducir los aportes a €190.- como estaban en en caso A, gracias al efecto calesita, solo necesitaríamos un pequeño empujoncito para seguir girando.

 

Caso C

Ya no es necesario ese esfuerzo extra que tuvimos que hacer en el caso anterior.

Pero como la calesita gira hacia el otro lado, en vez de pagar intereses, ahora tenemos dinero para invertir y comenzar a cobrar intereses nosotros.

Aquí hay un punto clave a tener en cuenta. Para que funcione, debes tener un plan, saber hacia dónde vas y automatizar los aportes, porque sino, eso que te ahorras de intereses te lo gastarás en cualquier otra cosa. Pero eso es tema para otro post.

 

 

 

 

 

 

Lo que importa es hacia qué lado vas

 

Dos personas, con exactamente el mismo sueldo, pueden tener estilos de vida muy distintos y proyectos muy diferentes y las diferencias en sus finanzas personales pueden ser abismales.

Fíjate en el caso C y compáralo con el A, el gasto  y el aporte mensual es exactamente el mismo. Mismo dinero, diferente gestión.

El dinero que uno usa para pagar intereses el otro lo usa para generar intereses y por la magia del interés compuesto,  solo un empujoncito, (que para uno será un pequeño préstamo, y para el otro un pequeño aporte a sus inversiones) bastará para mantener la calesita girando y girando.

No importa tanto cuánto ganas sino hacia qué lado giras.

Recuerda el efecto calesita y míralo con ojos de niño otra vez.  Recuerda el efecto calesita y disfruta el tener un propósito, disfruta el reto, el esfuerzo y sobre todo el logro posterior.

 

En mi libro “Finanzas personales en prácticos sobrecitos” puedes encontrar más información sobre cómo gestionar tu dinero con el sistema de sobres y aprender a administrar tu dinero para que gire en el sentido correcto.

 

¡Éxitos!

Alita

 

 

 

 


 

5 respuestas a “El efecto calesita en las finanzas”

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