El césped de tu vecino es igual de verde que el tuyo, si acaso menos. Te puedo asegurar que aunque parezca más verde no lo es.

Lo que puede llegar a tener más verde tu vecino es su capacidad de crédito, pero no su césped, y te voy a decir porqué puedo estar tan segura como para hacer tal afirmación.

El motivo principal es que es tu vecino.

Piénsalo, si realmente tuviera los medios suficientes como para poder tener un césped más verde ya se hubiera mudado a un barrio mejor.
Entonces ¿por qué creemos que él la pasa mejor que nosotros?
Simple, porque nuestros valores y prioridades son diferentes.

Te lo explico con un ejemplo:

Tu vecino se acaba de comprar un coche 0 km, brillante, con olor a nuevo, precioso, con todos los extras, y todo orgulloso te lo viene a mostrar, tú felicitas a tu vecino e incluso, como te llevas bien con él, te alegras sinceramente por su nueva compra, pero en alguna parte de ti hay un bichito amargado, envidioso, celoso, llámalo como quieras, que te dice con cara de niño caprichoso…. ¡yo también quiero uno!
Al cabo de unos meses tu vecino te invita a su casa a ver una peli para estrenar su nuevo home cinema, con su nueva tele alta definición de 800.000 pulgadas, sorround sound y hasta palomitas hechas con la máquina que le “regalaron” con el combo de la tele. Nuevamente te alegras por él, se la pasan pipa viendo pelis en su casa y comiendo palomitas, pero ese bichito interior se sigue quejando…. ¡Yo también quierooooo!

Un par de semanas mas tarde tu vecino te invita a ver otra peli y aprovechas para llevar las fotos de tu viaje que has sacado con tu ultra-mega cámara con zoom de 500.000 x para mostrárselas en su pantalla extra grande. Con 800.000 pulgadas tu vecino le verá las pestañas a la estatua de la libertad con más definición que tú que has estado allí. Mientras tu vecino se alegra por ti y disfruta escuchando las historias de tu viaje, adivina qué es lo que le está diciendo su bichito interior…

¡Yo también quieroooooo!

El problema es que ni tu vecino ni tú tienen el dinero (ni el crédito suficiente) como para tenerlo todo. Si le preguntara a tu vecino si tuviera que elegir entre conducir un coche nuevo todo el año o irse de viaje adivina cuál será su respuesta. Y si te hago la misma pregunta a ti, ya sé cuál será tu respuesta.

Tu césped y el suyo son del mismo verdor, lo que son diferentes son sus prioridades y valores y las tuyas. Tu vecino valora más el disfrutar de su coche nuevo todo el año y tu disfrutas más viajando, aunque tengas que conducir un coche usado. Cada uno da prioridad a lo que más le gusta.
En este camino que comienzas enfócate en tu césped, cuídalo hasta que te de todo lo que ese bichito te dice que quiere, el coche, el viaje, la tele, y tantas cosas más. Y mientras tanto disfruta lo que tienes y ve el lado positivo de las cosas, tu vecino disfruta de tus fotos y tus anécdotas de viaje sin salir de su casa mientras tú disfrutas de sus palomitas.

Mira siempre hacia adelante.

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¡Éxitos!
Alita

Una idea en “El césped de tu vecino es igual de verde que el tuyo”

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