Tal vez no conozcas la ley de Parkinson por su nombre, pero conocerla, la conoces seguro.

Probablemente hayas tenido que lidiar más de una vez con alguien que deja todo para el último momento, o hasta puede que tú mismo seas un poco “hijo del rigor”.

¿Te ha pasado que el último día de trabajo, justo antes de irte de vacaciones es cuando más cosas haces? Parece que nunca tenemos tiempo para nada, pero cuando hay una fecha límite que cumplir, de pronto somos super productivos.

Esto se debe a la ley de Parkinson.

En qué consiste la ley de Parkinson

La ley de Parkinson se publicó por primera vez como un artículo satírico sobre la burocracia. Su autor, Cyril Northcote Parkinson fue un historiador inglés que trabajó durante muchos años en el Servicio Civil Británico y plasmó sus observaciones en una serie de sátiras.

El principio básico de esta ley dice que:

El trabajo se expande hasta llenar el tiempo de que se dispone para su realización.

Pero la ley de Parkinson no solo es aplicable al tiempo, también a la trivialidad de las cosas

El tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia

Y, sobre todo, a nuestras finanzas.

Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos

Experimento

Lejos de quedarse en solo una sátira, las leyes de Parkinson se estudian y se siguen aplicando actualmente para mejorar la productividad y la gestión de recursos.

En su libro Las trampas del deseo, Dan Ariely, catedrático de psicología y economía conductual, nos cuenta como él mismo ha comprobado el efecto de la ley de Parkinson con sus alumnos haciendo el siguiente experimento.

Al comienzo del curso le dijo a una de sus clases que los 3 trabajos que tenían que hacer, los podían entregar en cualquier momento y que el hecho de entregar antes no implicaba una mayor calificación.

A otra clase le dijo que a principio del curso debían elegir ellos mismos las fechas en las cuales debían entregar los trabajos, pero que una vez elegidas, no se podían cambiar.

Y a una tercera clase le dio él directamente las fechas de entrega. Como era de esperar, la primera clase fue la que peores calificaciones obtuvo y la última la mejor.

Fecha límite

Las tareas que no tienen una fecha límite se terminan haciendo eternas, y cuando tienen una fecha límite se extienden hasta ese tope.

Es como ordenar el trastero, ahí está, cada vez que vamos a buscar algo al trastero nos auto-recordamos que deberíamos poner un poco de orden y tirar trastos viejos, pero como nadie va a venir a controlar que el trastero esté ordenado en una fecha específica, es una de esas tareas que se postergan por los siglos de los siglos ya que siempre hay algo más importante que hacer.

Ahora imagínate que hay un caño roto y sabes que en una semana tienen que entrar al trastero para arreglar la fuga y pintar. Seguramente ese fin de semana te desharás de toda la basura, esa que has venido juntando por si alguna vez la llegabas a necesitar.

El hecho de tener una fecha específica nos obliga a actuar Clic para tuitear

La ley de Parkinson en las finanzas

Ya vimos que Parkinson decía que

“Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos”

Aunque creo que en esta, Parkinson se ha quedado corto, ya que hoy en día los gastos pueden sobrepasar con creces a los ingresos transformándose en…

Los gastos aumentan hasta cubrir toda la capacidad de crédito disponible

Lectura recomendada: por qué nunca alcanza el dinero

Poco a poco nos vamos armando nuestra vida en base a los recursos que tenemos, y si mañana nos aumentaran el sueldo, en un par de meses estaríamos en la misma situación que estamos ahora ya que nuestro nivel de gasto subirá hasta equiparar nuestro nivel de ingresos.

Entender esto es fundamental para tener unas finanzas sanas.  Es muy tentador pensar que si pudiéramos aumentar nuestros ingresos tendríamos nuestros problemas solucionados, pero no es así.

No es la cantidad, es cómo gestionamos lo que tenemos lo que hace la diferencia. Clic para tuitear

Desafiando la Ley de Parkinson

Sabemos qué es lo que pasa, Parkinson hasta ha creado su ley, y todo eso es muy bonito, pero ¿cómo podemos evitarlo?

En realidad, no podemos evitarlo, pero lo que podemos hacer es utilizar la ley de parkinson a nuestro favor.

Ponte límites

Los límites son esas cosas un tanto polémicas que nos dicen hasta dónde podemos llegar. Hay quienes los adoran y quienes los repudian, pero los límites en sí no son ni buenos ni malos, son una herramienta muy útil que debemos aprender a usar.

Un límite es como una reja, algo que no te permite ir más allá. Si esa reja te tiene encerrado y coarta tu libertad, no es muy positivo que digamos. Pero si la reja está al borde de un acantilado e impide que te caigas al vacío, es muy útil y te puede salvar la vida.

Por eso, como en todo, el equilibrio es muy importante.

Deja que tu “yo racional” ponga los límites y procura que tu “yo emocional” los cumpla.

Ponte límites de gastos, fechas límite, y crea tus propias reglas.

Lo bueno de ser adulto es que uno puede ponerse sus propias reglas, solo procura cumplirlas y no engañarte a ti mismo. Clic para tuitear

Bájate el sueldo

 Según la ley de Parkinson que dice que “Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos”, ¿qué pasaría si mañana te anunciaran que te bajan el sueldo? Supongamos que te quitan comisiones, o suben los impuestos.

Tendrías que acomodar tus gastos para que estos se ajusten a tu nuevo nivel de ingresos, ya que, de no hacerlo, caerías en una espiral descendente.

Video sugerido: Cómo ahorrar con bajos ingresos

¿y qué tal si el sueldo te lo bajas ?

Si en vez de ser una fuerza externa, eres tú mismo quien pone los límites y eres tú mismo quien te “baja el sueldo”, puedes utilizar la ley de Parkinson a tu favor y ahorrar esa diferencia.

Estúdiate a ti mismo, conoce cuáles son tus puntos fuertes y tus puntos débiles y dónde necesitas poner límites. Y recuerda, que seas tú quien pone las reglas, no quiere decir que puedas romperlas.

¡Éxitos!

Alita

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *