Seguramente habrás oído hablar de la libertad financiera en más de una ocasión, aunque tal vez no tengas del todo claro su significado.

No es de sorprenderse, ya que la libertad financiera, además de ser un concepto que no tenemos incorporado en nuestro disco duro, suele tener varios significados, por eso nos cuesta aún más tener una idea clara de qué es.

En su definición más común, la libertad financiera se alcanza cuando los ingresos pasivos superan los gastos. Es decir, que no necesitas trabajar más si no quieres.

Para ello necesitas tener una cantidad de activos suficientes que te generen estos ingresos pasivos.

 

 

El concepto, aunque sea antiguo, lo ha popularizado recientemente Robert Kiyosaki con su libro Padre rico, padre pobre.

 

 

Libertad financiera o independencia financiera

 

Estos dos términos pueden usarse como sinónimos, aunque también hay quien los diferencia, utilizando “independencia financiera” para describir el momento cuando los ingresos pasivos cubren los gastos básicos, solo las necesidades básicas que tenemos.

Esto nos permite vivir sin preocupaciones ya que tenemos asegurado nuestro ingreso para subsistir, aunque no para hacer lo que queramos.

En el momento en el que los ingresos pasivos sean tan superiores a nuestros gastos, que nos permitan hacer cualquier cosa que nos plazca, en ese momento estaríamos hablando de libertad financiera.

 

¿Cuánta libertad financiera tienes?

 

Si bien la libertad financiera es un término bastante abstracto, hay quienes la calculan en tiempo, meses o años. El concepto es sencillo, si dejaras de trabajar hoy mismo, ¿cuántos meses podrías mantener tu nivel de vida actual?

Personalmente creo que la libertad financiera la tienes o no la tienes, eres libre o no lo eres, por eso no diferencio entre independencia y libertad financiera, sino que me atengo a su definición como sinónimos.

En cuanto a calcularla en tiempo, creo que es un dato muy interesante que todos deberíamos conocer, aunque no la llamaría libertad financiera.

Si no conoces cuánto tiempo tienes tú,  te recomiendo el calculador de libertad financiera de Preahorro.  Saber cuánto tiempo podríamos subsistir sin trabajar es una buena dosis de realidad que nos hace abrir los ojos.

Pero yo creo que, si cuando se te acaba el tiempo, pierdes tu libertad, entonces realmente nunca fuiste libre, más bien es como si te hubieran dado un permiso por un tiempo determinado.

 

 

Hay que cambiar el chip

 

El mundo laboral ha cambiado mucho en poco tiempo, y hasta ahora lo que han hecho nuestros padres, nuestros abuelos y nosotros también, ha sido prepararnos para ser capaces de generar ingresos activos. Conseguir un buen trabajo y cuanto mayor sea el ingreso, mejor.

Pero las reglas del juego han cambiado, ya no funciona así. Los trabajos seguros de por vida ya casi no existen. La globalización ha eliminado muchos puestos de trabajo, pero por otro lado ha abierto una puerta a millones de oportunidades nuevas.

El problema es que la mayoría todavía no sabe cómo aprovechar esas oportunidades, aunque estén a su alcance, entonces solo ve la parte negativa de la globalización.

Y aunque esté al alcance de muchos, no quiere decir que sea fácil. Todo requiere su aprendizaje y su período de adaptación.

 

Que esté al alcance de todos no quiere decir que sea fácil de conseguir Clic para tuitear

 

Qué son los ingresos pasivos

 

Dijimos que para conseguir la libertad financiera es necesario que nuestros ingresos pasivos superen nuestros gastos, por eso es muy importante que sepamos diferenciar los ingresos pasivos de los ingresos activos.

Lo más sencillo para identificar a un ingreso pasivo de un ingreso activo es haciéndote la siguiente pregunta:

Si dejara de trabajar y me tomara un año sabático, ¿seguiría percibiendo esos ingresos?

Si la respuesta es no, entonces estamos hablando de un ingreso activo, porque necesita de tu presencia activa, si no haces, si no aportas tu tiempo, habilidades y experiencia, entonces no generas ingresos.

En cambio, si la respuesta es , estamos frente a un ingreso pasivo, una fuente de ingresos que aunque haya requerido de tu tiempo, habilidades y experiencia en un principio, ahora puede prescindir de ti, es algo que “funciona solo” o con un mantenimiento muy mínimo.

 

Ingresos pasivos más comunes

 

Algunos de los ingresos pasivos más comunes son:

 

  • alquileres de viviendas, locales, parkings o trasteros
  • sistemas automatizados de ventas online
  • dividendos de acciones o fondos de inversión
  • regalías por derechos de autor (libros, música, fotografías, software, arte, etc.)
  • negocios sistematizados (que no requieran tu presencia)

 

 

Tal vez ahora mismo pienses que no tienes dinero para comprar una propiedad para alquilar, ni para invertir en un negocio, ni tienes talento como para crear algo que genere derechos de autor.

 

 

Pero aunque no todos los tipos de ingresos pasivos sean para todas las personas, hay algunos, como por ejemplo, invertir en acciones o fondos de inversión que paguen dividendos, que  no requieren de ningún talento específico y tampoco necesitas tener mucho dinero para comenzar.

Es algo bastante sencillo que puedes empezar a hacer, mientras buscas la manera de generar otras fuentes de ingresos pasivos.

tienes que buscar el método que mejor se adapte a ti, a tu personalidad y a tu estilo de vida, y para poder elegir, primero necesitas conocer cómo funcionan estos negocios o inversiones, y eso requiere tiempo, voluntad, dedicación y paciencia.

 

 

El mejor de los objetivos

 

Tener un objetivo financiero bien definido, es indispensable para tener éxito, y elegir conseguir la libertad financiera es el mejor de los objetivos.

No solo por las razones obvias como pueden ser dejar de trabajar si es que quieres hacerlo, o poder disponer de tu tiempo para estar con quien quieras y hacer lo que te apetezca, tener la oportunidad de viajar y conocer el mundo, etc, etc.

Sino por todo lo que tendrás que aprender y crecer para poder conseguirla.

El premio no está al final del camino, el premio es el camino, lo que encuentras al final es solo la guinda del postre.

Por eso te propongo que, si todavía no lo has hecho, te plantees como tu gran objetivo, conseguir la libertad financiera.

Lectura recomendada: ¿Propósitos o metas?

¡Éxitos!

Alita

 

 

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