mayo 18

Cómo Funcionan las Burbujas Financieras

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¿Cambiarías tu casa por una flor?

Aunque seguramente estés pensando, obvio que no, eso es lo que han hecho muchísimas personas hace ya unos cuantos años, y probablemente, de haber vivido en esa época, tú también lo hubieras hecho.

Hoy te voy a contar qué son las burbujas financieras, cómo funcionan, y qué pasa cuando explotan, presta atención para no caer en una de ellas.


Qué es una burbuja financiera

Primero lo primero, antes que nada, vamos a ver qué es exactamente una burbuja financiera, porque seguramente las habrás oído nombrar más de una vez, aunque probablemente no termines de comprender qué es y cómo funciona.

Una burbuja financiera, también llamada burbuja especulativa, burbuja económica o burbuja de mercado, es un fenómeno que se produce cuando, debido a la especulación, los precios de un activo suben de forma anormal e incontrolada superando con creces el valor real de dicho activo.

Pero como sé que las definiciones wikipédicas son aburridas y complicadas, mejor te lo explico con un ejemplo.

Cómo se produce una burbuja financiera

Una de las burbujas más curiosas de la historia fue la llamada Tulipomanía. Allá por el año 1550, el tulipán se introdujo en Europa, traído desde el imperio otomano, esta preciosa y exótica flor, se convirtió rápidamente en un símbolo de riqueza, lujo y estatus.

Dado que era una flor que escaseaba y era muy demandada por la alta sociedad, su precio era muy elevado. Bueno, elevado comparado con el precio de las otras flores, digamos que era una flor cara.

Además, un virus que afectó a algunos tulipanes, hizo que en sus pétalos salieran unas líneas de colores que le daban una extravagancia aún mayor, y estos tulipanes empezaron a ser aún más exclusivos y su precio creció aún más.

Especulando con flores

¿Cómo podría alguien siquiera pensar en especular con algo tan efímero como una flor?

Bueno, en realidad no se especulaba con las flores en sí, sino con los bulbos de los tulipanes.

El jardinero que tenía un bulbo plantado en sus tierras, recibía un adelanto a modo de seña y cuando el bulbo estaba listo para florecer, lo entregaba a su comprador y recibía el resto del dinero. Supongamos que en ese momento los tulipanes se vendían a 10 florines, el jardinero recibía un florín al momento de hacer la reserva y luego firmaban ante notario un contrato con el que se comprometían, el jardinero a entregar el bulbo en flor y el comprador a pagar los 9 florines restantes. Esos contratos son lo llamados derecho a futuro.

Pero, recuerda que los tulipanes estaban muy demandados, todos querían uno, y eso hizo que los precios continuaran ascendiendo.

Al poco tiempo el mismo tulipán (que todavía ni se había asomado de la tierra) valía el doble.

Imagínate tener en tu poder algo que puedes vender por el doble del precio que tú lo has comprado… ¡es un negocio excelente!

El comprador, que, recordemos que todavía no tenía el tulipán en su poder, le dice a un amigo: ¿Quieres un tulipán? Yo te puedo vender uno. Solo necesito que me pagues 2 florines como señal y cuando el bulbo esté en flor, me pagas los otros 18.

Negocio redondo

Era un negocio redondo, todos ganaban.

Cuando el tulipán finalmente florecía, el jardinero cobraba los 9 florines restantes, el primer comprador los 18 que le daría su amigo, y todos en la cadena de compra venta salían ganando.

El consumidor final, que era el aristócrata que pagaba el precio estrambótico que tenía la flor, (que es lo que la hacía tan exclusiva) financiaba las ganancias de toda la cadena de compradores y vendedores que habían especulado con los contratos a futuro que habían firmado. Todos ganan, nadie pierde.

¿Y ahora? ¿Cambiarías tu casa por una flor, sabiendo que al cabo de un par de meses duplicarás, triplicarás, o quintuplicarás tu dinero? Ya no parece una idea tan tonta. Pero, aunque no lo parezca, lo es.

¡Que trabajen los tontos!

Los precios de los tulipanes siguieron subiendo y subiendo y cada vez a mayor velocidad, llegando a duplicar su valor en solo un par de semanas.

En octubre de 1636, un derecho a futuro sobre un bulbo de tulipán se intercambiaba por 20 florines. A finales de noviembre de ese mismo año ya valía 100. Lo que era un sueldo mensual de la época. Teniendo en cuenta que los contratos a futuros se solían firmar por varios bulbos a la vez, cualquiera podía ganar más de lo que ganaría en todo un año de trabajo, sin hacer más que firmar un par de papeles.

El 3 de febrero del siguiente año, los tulipanes alcanzaron su precio máximo llegando a cotizarse por 200 florines.

¡No puedo perderme esta oportunidad!

No todo el mundo tenía dinero suficiente para cumplir con los pagos, pero por no perderse el gran negocio, comprometían todos sus bienes.

Entre los contratos más llamativos de la época figura un pacto de 12 acres de tierra a cambio de un solo bulbo de una de las variedades más exóticas.

Cuándo explotan las burbujas financieras

Nunca te olvides de quién es el que paga la fiesta.

Como en toda inversión, siempre debemos entender cómo funciona, cuáles son sus riesgos y si estamos en condiciones de asumirlos.

Resulta que cuando llegó la primavera, los precios de los tulipanes estaban tan por las nubes, que hasta a los aristócratas les pareció una barbaridad pagar semejante cantidad por una flor.

Si el objetivo era sorprender a sus invitados o demostrar poderío económico, lo podían hacer de otras maneras más ostentosas, como por ejemplo ofreciendo un gran concierto, exhibiendo pinturas y esculturas o agasajándolos con grandes comilonas y fiestas varias, que seguro disfrutarían más que una flor.

También por esa época la peste bubónica hizo que la actividad económica se viera reducida y el resultado fue que los preciados tulipanes, ya no eran tan codiciados.

Al no venderse tanto, recordemos que estamos hablando de una flor que se marchita, los precios empezaron a bajar, lo que ocasionó el pánico y la consecuente crisis y explosión de la burbuja.

Sálvese quien pueda

Imagínate tener un contrato en el que te has comprometido a pagar 100 florines por algo que ahora vale 5. En cuanto los primeros se dieron cuenta de la que se venía, empezaron a malvender esos contratos de futuro, perdiendo algo de dinero, pero evitando pérdidas mayores.

Pero las noticias corren rápido y como te podrás imaginar, la historia no acabó bien. El pánico inundó las calles de Holanda y lo que hacía unos meses era un símbolo de estatus pasó a ser el “huevo podrido” que todos intentaban encajarle a algún distraído.

El negocio del siglo terminó siendo la especulación del siglo, la burbuja del siglo. Y en vez de salir todos ganando, salieron todos perdiendo.

¿Y tú? ¿Conocías la burbuja del tulipán?

Si te interesa este tema y quieres que profundice un poco más en indicadores comunes que se pueden detectar en todas las burbujas financieras, dímelo en los comentarios.

Éxitos

Alita


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